lunes, 25 de abril de 2011

3º viaxe o courel






 


                             

Hola compañeros .que tal?.Primero deciros que estoy en un pueblo que se llama Sobredo, sentado delante de una hoguera y acompañado por mi cuñao (que es el hermano de mi novia)

Empiezo:
Salimos de Lugo sobre las 10 de la mañana, después de coger la brújula, (que me quedo dentro del coche en el taller donde lo deje a reparar)
Desayunamos opíparamente en Pedrafita y de paso nos abastecimos de 24 sobres de azúcar, que el camarero amablemente desistió de cobrar .también allí compre una braga para el cuello que me hacia mucha falta (y que posiblemente también perderé en los próximos meses).después de esto nos montamos otra vez en el coche y por fin fuera de la A6, nos internamos en la carretera que, pasando por Cebreiro, nos lleva a Seoane
Según nos adentrábamos en el seno verdoso y sexual do Courel, Ignacio (cuñaooo) iba sumergiéndose en silenciosas miradas al exterior del coche que remataban siempre con la exclamación! que bonito!

Por fin llegamos a Seoane y aparcamos el coche. Allí compramos pan de molde y también en barra. Nos acomodamos las mochilas y nos pusimos a andar , buscando el principio del sendero que nos llevaría a Paderne  y lo encontramos al lado de un cartel indicativo de ruta (que casi coincidía con la ruta que haríamos durante el primer día. Allí nos hicimos una foto gracias a la ayuda de un individuo que se acercaba a su coche acompañado de su madre. 

 

Cuando le sugerí a Ignacio que le pidiera al señor que nos ayudara ,Ignacio dijo que igual no sabia y el señor lo debió de oír  por que cuando nos sacaba la foto ,nos hacia preguntas sobre que estilo de foto queríamos y saco la foto desplazando el culo 20cm. de su eje vertical.

Empezamos a andar hacia Paderne ,por el camino establecido, pero el camino establecido establece zonas estables donde el camino deja de existir


y ahí amigos ,ahí estaba yo con mi machete, re-estableciendo el camino, !machete va machete viene¡
, amontonando a los lados restos de silvas y toxos, redefiniendo la ruta en cada golpe,...... y mi cuñao detrás.

Fundamentalmente ,nos perdíamos, cuando entendíamos (debido a una cruz pintada con una de las rayas blanca y otra amarilla), que había un cruce de senderos. y la opción en la que nos perdíamos comenzaba por cruzar el río (un afluente del lor que pasa por paderne y llega hasta seoane)y entender que la otra vertiente del sendero acompañaba a la que dejábamos ,paralelamente al otro lado del río.


Cientos de metros después, ya sin camino, había que cruzar el río (como pudiéramos: un tronco que lo vadeaba derribado, un caneiro de piedras). Luego en la otra orilla había que abrirse camino hasta entroncar con el camino original. Como resultado tenía la pérdida gradual de confianza en mí, por parte de mi cuñao y también un montón de marcas de silvas en los brazos.

Por fin después de encontrar el camino dos veces, llegamos a paderne ,donde bebimos agua de la casa de unos señores de allí. Los señores que nos atendieron se interesaron por lo que estábamos haciendo y cuando ,después de explicárselo ,les preguntamos por "a cova do eixo" ellos nos hablaron de lo difícil que estaba de encontrar a cova do "teixo" por que hacia tiempo que no se limpiaba la maleza de la entrada y ahora esta no se veía.

Yo entendí que hablábamos de la misma cueva y un poco desanimado continuamos el camino que sube por la devesa de paderne ,con intención de comer en el primer sitio donde fuera posible.


De esta manera nos sentamos a hacer una hoguera en el camino de la devesa ,donde todavía no había empezado la pendiente .

Con la hoguera pretendí espantar las moscas, que nos estaban zumbando impertinentemente, y también tener unas brasas suficientes para, después de comer hacer un te. Y con estas intenciones Ignacio comenzó a hacer unos  bocadillos estilo “cuñaoo” donde las proporciones entre el fiambre y el pan estaban determinadas por el poco pan de barra que teníamos. Dando como resultado un meollo de bocadillo de un centímetro de grosor. 

Mientras tanto yo buscaba un sitio donde abastecernos de agua (ese es el gran problema de las excursiones, la gran cantidad de agua que pierdes) y después de no encontrar ningún sitio mejor decidí tomar agua de un remanso en un regato, que no me gustaba demasiado, (aunque la fuera a hervir) por estar rodeado de prados (aun estábamos en la parte baja de la montaña, el valle)

En ese momento en el que empezaba a morder el bocadillo ,empecé a oír un sonido de cencerros y por detrás de una curva camino arriba y de repente aparecieron un montón de vacas rubias (Que en realidad son marrones ) con una señora delante. 

Entonces me puse a patear la hoguera por temor a que las vacas reaccionasen mal y la señora enojada pudiera avisar a seprona. !Y así me lance colérico a bailar una muñeira encima de la hoguera¡  que consiguió como resultado la extinción de la hoguera y la cara de pasmo de mi cuñao.

La señora por el contrario a lo que pensaba, se tomo con mucha naturalidad lo de la hoguera. Incluso me dijo que no era necesario que la apagase para que pasase el ganado .Luego me hablo de su hijo en incendios forestales, de las oposiciones y de lo injustas que son las cosas si no tienes un tío en la Xunta.... (todo esto mientras las vacas meaban donde íbamos a coger agua) 

Yo me entristecí solidariamente con la señora por su hijo; cuñao asintió y la señora se fue con un montón de vacas detrás.

Acabamos de comer el bocadillo y preparamos un te avivando los restos de brasas  y comenzamos a subir la devesa de paderne.

Según la gente de paderne hay dos devesas la alta y la baja.

Cuando empiezas a subir por la devesa de abajo te vas regocijando en los grito de los ratoneros (buteo),la densidad del ramaje de los árboles, la grata compañía y hasta los restos de un muy antiguo camión abandonado que debió trabajar en una mina cercana



Pero cuando vas ascendiendo  por la devesa alta (que parece que estas subiendo a un templo malla). te cagas en la madre que parió a los ratoneros y las ramas y como abra la boca mi cuñao me lo como con patatas.

Por el camino resolvimos el problema del agua, abatiendo de dos sablazos, unas ramas de brezo que escondían un regato. Más puro esta vez.


El agua estaba gruesa. Si cojeis agua de un pozo y la dejáis en una botella durante días veréis (cuando la vertáis) que tiene consistencia de gel:! Esta gruesa. ¡

Es la concentración de amebas y bicheria, la que le da ese grosor. Y me puse un poco hipocondriaco. pues note cierta densidad en el agua que estábamos bebiendo.

Por fin llegamos arriba ,a la cumbre. Sacamos dos o tres fotos del panorama (que no le hacen justicia)

y mientras el cuñao sacaba las fotos un falcónido sobrevoló nuestras cabezas casi haciéndonos la raya del pelo. Era rojizo por arriba ,no tenia claro lo que era (ahora se que era un cernícalo).Ya cuando subí con juaneo (un compañero de incendios)vi. el mismo animal

Una vez arriba nos dedicamos durante un momento a averiguar cual seria la forma de llegar a Sobredo ,pasando por a cova do eixo y o castro da torre. camino da cova ,no dejábamos de pensar donde podría estar esta .a cova do eixo. Sabiamos, por los mapas que estaba en una vaguada profunda y vertical, como la raja inguinal  de una montaña. con dirección casi norte .

Y hoy después de este viaje puedo decir con total seguridad que estuve debajo da coba do eixo. Y también digo (al igual que los vecinos de Paderne) que esa cueva: no se ve!

De tanto dar vueltas por encontrar la cueva ,nos acabamos metiendo por una pista de mil demonios con unas xestas, tan grandes, en su tramo final que me hicieron hacer uso del sable.

Por fin la pista desemboco en algún lado .Y ese lado resulto ser un cortafuegos que nos conducía por la cumbrera de una escarpada. En este tramo de cortafuegos Ignacio lo paso bastante mal debido a que (por apurar mucho el corte de uñas el dia anterior) le lastimaban los dedos de los pies y también la mochila le daba quebraderos de cabeza debido a que no estaba muy bien para esta actividad. Desde luego para ir a la montaña, no hay que ir afeitado ni arreglado en demasía... y si con el material adecuado.

Finalmente llegamos a una pista que nos condujo a una carretera asfaltada que si conducía a Sobredo y por el medio estaba el desvió (breve)hacia el castro de Sobredo.


Desistimos de dormir en el castro de Sobredo ,rechazando sus maravillosas vistas por el día de hoy, debido a que no tenía ninguna fuente de la que beber.

Y al final casi entrando en Sobredo tumbamos las mochilas al lado de un río (que bajaba cambiando de dirección en cada salto ,para luego pasar por debajo de la carretera) para dedicar cuarenta minutos de nuestro tiempo a buscar un sitio cómodo para dormir.
Los requerimientos eran muy simples:1 un lugar lo mas horizontal posible;2arboles para pasar las cuerdas;3cercania de agua potable.

Los primeros sitios que encontramos eran de alguna forma insanos .Hasta que al final nos decidimos por un souto debajo del pueblo con el pilón del pueblo a dos minutos.

Dicho sea de paso el pilón estaba construido de una forma que se nos hacia muy cómodo ir a lavarnos ,con unas pilas muy grandes conectadas por cataratas que nos permitían enjuagarnos en las pilas de abajo sin ensuciar el agua de arriba. y varios caños
Entramos en el pueblo gritando holas a los cuatro vientos ,para así informar a la primera persona que devolviese el saludo de nuestras intenciones de dormir allí. Y también tranquilizarlos si de noche oían algún ruido en el pilón.

Hicimos el parapeto con la lámina de polietileno, y la hoguera con un corro de piedras con una lousa de matachispas(pues la hojarasca estaba muy seca)y a la gente del pueblo le preocupaba que hiciésemos la hoguera.

Ignacio flipaba bastante mientras se iba levantando el parapeto y me acompañaba mientras hacia las cosas esperando recibir una orden. Y le mande atar los cabos, limpiar la hojarasca en derredor de la hoguera. y hacer los topes de los vientos y poco más.

Cenamos nuestra sopa cargada de troceaduras de ajo(para la una posible gastroenteritis intuida por el agua de dudosa salubridad que bebimos y por unos fuertes dolores de barriga desde que los bebimos.
El efecto curativo del ajo se tradujo en unas flatulencias tan difíciles de ocultar que en un acto de sinceridad el cuñao me advirtió que no me preocupara si su saco se hinchaba de noche.

Antes de echarnos a dormir bajo una chica del pueblo a avisarnos de la posible visita de un jabalí en donde estábamos acampando puesto que les gustaba una huerta que había muy cerca del souto y los perros les hacían rodearla .
Estabilizamos el terreno sobre el que dormíamos suplementando la pendiente bajo nuestras piernas con las mochilas a medio llenar, ancladas con unas piquetas de madera para que no se escurriesen Encima de este invento descansaba la esterilla y encima de la esterilla descanso yo. Hasta mañana muchachos.


24-8-2005
Hola amigos estamos acampados muy cerca de la laguna de lucenza, con un viento muy fuerte del suroeste que choca contra el parapeto (que por ese lado llega hasta el suelo).Empiezo con el día de hoy:

Comenzamos a dormir .yo sin mucho problema pero Ignacio daba muchas vueltas. En un principio me puse a hablar con el para que se fuese tranquilizando (es muy difícil dormir en el monte),pero poco a poco me fui quedando dormido.
Dormí unas cuatro horas de un tirón ,interrumpido por el bufido y las pisadas del jabalí que nos visito sobre esta hora. Luego conseguí dormir en varios turnos despertado por lo que yo pensaba que era el jabalí y que resulto ser el rozamiento del saco del cuñao dando vueltas. Pero lo que realmente me molesto fue la filarmónica de perros que pretendieron ahuyentar al jabalí durante toda la noche.

Nos levantamos a las 8:45 tiempo después de que sonara mi despertador. Desayunamos dos capuchinos y para mi sorpresa descubri, que el capuchino de sobre que habíamos comprado, no necesitaba leche, se hacia con agua. Esto no tendría importancia de no ser por que la leche que traíamos solo se iba a utilizar en el capuchino. Con lo que resulto ser una carga casi inútil y muy pesada
.
Nos fuimos a asear al lavadero del pueblo y dejando todas las cosas en el lavadero ,con la mayor de las confianzas en que nadie tocaría nuestros bártulos ,nos fuimos a conocer el pueblo de Sobredo.
Allí además de un montón de casas con soportales y balcones de madera, nos encontramos con un señor.

Este señor después de explicarnos como ir a un sitio al que no queríamos ir. Nos explico la historia de Fernando VII que vivió en el siglo VII durante VII de sus primeros años en Sobredo después de que muriera su padre. Al parecer el tío de este rey quería matar a Fernando para gobernar el. De modo que lo escondieron primero en Samos y luego lo cambiaron a Sobredo por considerarlo mas seguro.

Partimos de Sobredo retrocediendo en nuestra ruta hasta llegar al entronque con el vial hacia el castro de la torre y allí dejamos las mochilas a un lado del camino para subir a ver el castro. El castro es muy pequeñito y esta parcialmente reconstruido.
Mi ignorancia me impide describiros el castro de forma mas concreta: vi. un montón de pequeñas murallitas circulares que se unían y se separaban como células. Algunas estaban abiertas dando paso a otras cerradas (de no ser por una pequeña abertura a modo de puerta),como si una casa tuviera un recibidor a modo de patio; puede que para tener animales, quien sabe.
Tristemente a día de hoy no puedo ver más con estos ojos. al cultura cambia nuestra visión pues un arqueólogo aquí, vería lo que yo veo y mucho mas.
Lo que si puedo decir es que desde el enclave en el que se halla el castro se divisa todo el corazón del courel. Sacamos varias fotos ,las veréis.
Retrocedimos y Continuamos camino abajo hasta llegar a la carretera que va desde  seoane hasta folgoso y tomamos dirección ferreiros de abaixo, cruzándonos por el camino con un coche de la guardia civil. Yo me puse un poco nervioso por que llevaba el machete a la vista y en un gesto muy torpe por mi parte los salude. Ellos contestaron mi saludo con la mano y con cara de sorpresa y todo quedo ahí.

Llegamos a ferreiros ya sobre la una de la tarde y tomamos unas coca cola en un bar (o ponton do inferno) muy jipi, pero con mucho gusto. Este bar cierra en invierno y no me extraña, por que todo el bar es al aire libre .Dotado de un parapeto para una lluvia ocasional.

Esta tallado en madera en su totalidad y posee un merendero, (de madera por supuesto) que esta levantado del suelo unos dos metros gracias a un armazón de madera. Y aun con esta altura, el merendero seguía estando a la sombra de un castaño.
Nos pusimos a subir hacia la campa da Lucenza siguiendo las indicaciones del camarero del bar que nos hacían llegar casi hasta ferreiros de arriba y desviándonos entonces por un camino que serpentearía, durante cuatro largas horas, monte arriba.

Según cogiamos las mochilas a la salida del bar, se acerco un perro al que le dije: ¿tú que, te vienes con nosotros? Y el perro estuvo con nosotros dos días enteros.

La verdad es que fue un perro muy fiel pues el primer día comió dos lonchas de chorizo y ceno un puñado de palitos de pan; y el segundo día, comió dos sardinas. Y eso le vasto para aguantar un trote que a nosotros nos hacia parar cada 200 m. Era un perro pastor alemán muy grande con barba blanca y con aspecto fiero en general.

Lo que nos costo al cuñao y a mi subir hasta la campa da Lucenza, no se describe con palabras: paradas cada cien metros, tragos de te y agua a cada rato, tramos interminables de cincuenta metros jalonados por curvas de 180 grados. Subimos toda la cumbrera de la escarpada que lleva a la cumbrera de la sierra da trapa.
Por el camino entre los innumerables descansos intentábamos buscar “a cova do oso” pero cuando creímos poder estar mas cerca de camino  que llevaba a ella estábamos demasiado cansados para desviarnos así que continuamos ya quizás el ultimo  kilómetro


Pude ver en este último tramo, muy cerca de la cima varios cernícalos en su posición de “in situ “acechando una presa a la que de repente se lanzaban. Parecía que estos cernícalos formaban comunidad con una rapaz mucho más grande que ellas que luego identifique como águila culebrera. Digo que formaban comunidad, por que no parecían interrumpirse ni competir por nada.

El águila culebrera paseaba esquivando con la mayor de las tranquilidades entre los peneiriños (cernícalos),que estaban suspendidos sin moverse ápice.

Finalmente llegamos a la campa da Lucenza con el animo muy bajo.

Yo comencé poner el parapeto mientras Ignacio fue a buscar chupones de madera. Tristemente no encontramos castaños a esa altura y tuvimos que utilizar unos chupones de serval de cazadores (sorbus spp.).

Cuando Ignacio volvió, confeso que sentía un cansancio general, de esos en los que más que dolerte los músculos, te hace preguntarte para que coño estas haciendo eso. Y yo, que me pasaba exactamente lo mismo, me di cuenta que estábamos sufriendo una pájara muy fuerte. Coji dos sobres de azúcar y los echamos en vasos. Cogimos agua del chorro que caía del depósito de incendios que teníamos al lado y nos lo bebimos. En pocos minutos estuvimos mucho mejor.

La tienda la montamos eligiendo el lado del deposito mas saneado de los dos (en el otro lado había restos de papeles ropa tirada etc... el parapeto que montamos (muy rápidamente debido a que estaba a punto de anochecer), era completamente cubierto por uno de los lados para protegernos completamente de un viento que no dejaba de soplar de componente suroeste.

Construimos la cocina con las propias piedras del depósito, pues las más superficiales estaban sueltas. Cenamos sopa con tropezones de ajo, para continuar la cura de estomago que habíamos comenzado el día anterior.

También logre comer unos pocos palitos de pan que estaban sentándome muy bien antes de pedirle a mi cuñao que sostuviese la bolsa para poder atar un viento del parapeto,.......... puesto que luego ya no había.
De todas formas entendí perfectamente que Ignacio los hubiese devorado todos cuando me explico, con cara de cola del súper:            ¡es que estaban muy buenos!

Después de cenar (el perro incluido).Nos dedicamos a ver como iban saliendo y cogiendo fuerza las estrellas. Conseguí, con la guía de estrellas que me regalo Manu, reconocer las constelaciones de dragón y lagarto. También estuvimos observando las dos ramificaciones de la vía Láctea, hacia el norte creo recordar. Al parecer las dos ramificaciones de la vial actea son dos brazos de nuestra galaxia. Quizás aquí arriba, viendo la vía Láctea donde nosotros estamos incluidos.
 Quizás aquí podemos ser conscientes de que estamos formando parte, de lo pequeños que somos y de lo pequeño que ha sido el esfuerzo que nos trajo hasta aquí arriba. Y de lo insignificante que es la duda acerca de que es lo que nos lleva a este pequeño paraíso de bienestar que es el Caurel. Este pequeño fractal del universo, como maqueta a pequeña escala.

 Aquí otra vez desde mi primer “viaxe o courel”. A 1500 m. de altitud, me vuelvo a sentir mirado por las estrellas. Y ellas, con los nuevos conocimientos que voy adquiriendo, parece como si empezasen a revelárseme como un mapa, abriéndoseme poco a poco, a medida que voy reconociendo nuevas constelaciones y planetas.
      
Y ahora os tengo que dejar chicos yo y mi cuñado tenemos una charla íntima con el universo a 1500 m. de altura
Hasta mañana
PD: Esta vida es maravillosa




25-8-2005
Día perruno, día de infortunio
La noche fue un poco difícil. Puesto que el viento que tan fuerte soplaba el día anterior y que nos hizo tocar el parapeto con el suelo por el lado del viento, Resulto ser viento de ladera, que cambio fuertemente de dirección a las tantas de la mañana. Menos mal que yo, que tenia la funda vi-back para el saco, estaba en el lado por el que entraba la lluvia. De modo que yo no me moje por la funda del saco e Ignacio no se mojo gracias al parapeto y a mí.
Respecto al perro, ese fiero animal que tan gallardo nos parecía. Cuando se dio cuenta de que íbamos a dormir allí, le temblaban las piernas y nos miraba con cara de susto. Incluso una de las veces, cuando estaba a punto de dormir, se acerco a mi (dándome un susto de aquí te espero) para intentar meterse en el parapeto desde la parte de arriba. Yo intente meterlo en la parte de abajo del parapeto donde había sitio de sobras para el. Pero el no parecía querer ir ahí. Quería dormir a mi lado pero a la altura de la cabeza.

Mi cuñao dijo al respecto, que los perros eran listos y que el solo se metería debajo cuando tuviese frío y yo pensé en la posibilidad de que se largase de noche (dada la facilidad) con la que había subido.

A la mañana siguiente cuando me levante en medio de una nube de niebla que disparaba perdigones de agua casi en dirección horizontal.  Salí del parapeto y vi un lomo plateado de gotas de agua, enrollado en si mismo. Y a la voz de:-¡Arriba hombre! .....Se levantaron dos orejas y un hocico, seguido de un bostezo a modo de: ¿Qué hay de nuevo viejo?
Volví al saco, y la espera de que mejorase el tiempo Estuve charlando con Ignacio acerca de la posibilidad de que este comenzase a estudiar otra vez. Cosa que yo le animo con total sinceridad, pues aunque los esfuerzos para trabajar y estudiar son muy grandes. La recompensa es muy satisfactoria. Yo estoy agradecidísimo ha haber estudiado.
 No es cierto que cuando estudies seas, en algo, mejor persona. Pero si, te das cuenta de que antes no eras peor que nadie y evidentemente ahora tampoco.

Cansados de que no parase esa lluvia horizontal. Empezamos a hacer el desayuno.
No recogimos el parapeto hasta después de desayunar. Y finalmente recogimos todo, nos pusimos los ponchos de agua y  comenzamos el regreso a Seoane.

Mi intención primera era continuar por la cumbrera de la sierra hacia el pueblo de Romenor, para visitar la devesa de Romenor y alguna mina romana. Pero la niebla era tan densa que decidí bajar por la devesa da rogueira por que yo sabia muy bien el camino. Aun así tuve algunas dudas de por donde comenzar a andar.
Por fin estuvimos delante del camino que se internaba hacia la rogueira y por allí nos mentimos cuesta abajo entre los brezos encharcados.
Había tanta agua entre la densidad de brezos, que no tardamos mucho tiempo en estar completamente empapados desde la cintura hasta el ultimo dedo del pie.
Por fin salimos de la maraña de brezos para comenzar a descender por la devesa propiamente dicha. Pasamos por la fuente de los tres caños, y empezó  a serpentear el sendero entre teixos y hayas. Bajando tramos muy empinados de no mas de treinta metros, rematados y comenzados por curvas que precedían y antecedían tramos de camino de iguales características.
En una de las curvas hay un saliente de piedra, donde Irene se hizo una foto muy bonita acompañada de Lurra (la perra de un compañero de estudios que nos acompañaba de aquella). Y en ese sitio quise sacarle a Ignacio una foto muy bonita de su cara mirando casi de perfil con las montañas detrás. Ahora los dos tienen una foto preciosa en el mismo sitio.

Poco a poco fuimos descendiendo el camino, completamente empapados. Hasta unas dos horas mas tarde llegar hasta el aula de la naturaleza del pueblo de Moreda do Courel.

Lo primero que vimos en el pueblo  fue un cartel indicativo de rutas donde también aparecía los códigos de los senderos y por cierto: la señal con forma de cruz amarilla y blanca que nosotros entendíamos como cruce de senderos, significaba camino erróneo.

Comimos en el  soportal del aula de la naturaleza. Y después de hablar con una gente que acababa de llegar de bueu para andar un poco, partimos para Seoane

Antes de entrar en Seoane estuvimos viendo la herrería y después subimos nuestra última cuesta, pasando al lado de la guardia civil hasta por fin llegar al coche.


 Dejamos las mochilas en el coche y fuimos a tomar un café al bar Andarina. El perro se quedo en la puerta del bar sin que nadie se lo pidiese, estaba muy bien educado. Cuando salimos el perro no estaba, y aprovechamos para meternos en el coche y arrancar. Y cuando lo estábamos haciendo vimos como apareció el perro y se sentó en la puerta del bar a esperarnos, pensando seguramente que estábamos dentro todavía
Y aquí acabo todo amigos
Hasta otra

















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