domingo, 13 de marzo de 2011

4º viaxe ó Caurel

Día 13- 2006 -semana santa

Hola.  Son las tantas de la mañana en cereixido. Estoy durmiendo bajo mi lona que esta bajo la fronde de un souto, que descansa ahora bajo una noche estrellada.

Comienzo

Hoy por la mañana, la cabeza de Ignacio, apareció por la puerta de mi habitación y pronuncio algo así como que ya eran las ocho y así comienza esta aventura 

Revuelo mañanero en casa: Fernando se tiene que afeitar, Ignacio se esta duchando y yo todavía tengo que hacer la mochila

timbra Manuel el barbudo, para llevarnos en coche hasta el punto donde saldremos a andar,  y salimos todos hacia Piedrafita donde desayunamos en el bar de siempre. Ya se esta haciendo costumbre desayunar aquí, antes de estos viajes.

La señora que nos atiende insiste en que probemos su boya y lo hicimos con alguna reticencia por mi parte, puesto que a mi me apetecía un Donut, creo recordar. Pero ante las caras de flipe del urbanita de Fernando, el santiagués del cuñao y el barbudo de Manuel. Decidí comerme la boya y callarme la boca

Salimos hacia Seoane, donde dejamos el "silver bullet" de Ignacio (Renault Clío) y nos mentimos todos en el coche de Manuel para que nos llevase a Soldón.
Allí  empezaríamos a andar.

Cuando le pedí a Fer que me dejase delante, por que yo soy enorme y el no; Denegó mi oferta.
Así que  me metí en la parte de detrás del coche, no sin preguntarle si denegaba también mi oferta de que se fuera a tomar por culo, enano de mierda. 

Puesto que probablemente me iba a marear mucho. Y así fue. ¡Menudo viaje!,  tuve que hacer esfuerzos sobrehumanos para no vomitar

Manu (el barbudo) llegaba tarde por nuestra culpa, pues había quedado con “nosequien” en sSntiago para ver teatro.  Por la prisa que tenía intuyo que “nosequien” tenia tetas  (gracias Manu).

Llegamos a Soldón y entramos bien adentro de la calle principal, que es una estrecha y larga cuesta de cemento.  Y en el primer sitio donde el coche podía dar la vuelta nos bajamos para ponernos en pantalón corto, mochilas y a andar

Así que después de darle unos besazos a la barba de Manuel comenzamos nuestro camino hacia Bendollo, pero… ah ¡hubo que parar un rato!,  por que el Cuñao se había olvidado de coger la botella de agua. Así que fui a pedir a una casa un a botella de agua que pudiera rellenar con agua que encontrara.

  Y para hacer esto con mas fuerza todavía nos comimos cada uno una barrita energética.

En la casa, me abrieron según timbré, y me dijeron:”que me fuera de allí violador y que no querían comprar nada y que todo esto con Aznar no sucedía”.

 Di tu que era la única casa de Soldón de cemento pintado de color chillón, de dos pisos y que destaca como un bidón roto en una playa.
Y yo pensé que una botella de plástico no merecía un cambio de gobierno. así que prescindimos de la botella. 

¡Muy amable la gente de Soldón!

Sin  embargo, el pueblo en si, es precioso. se extiende como un abanico ladera abajo hasta tocar las orillas de todo un meandro del río Siljusto en el entronque con el rio soldon, precioso

Dirección Bendollo

Comenzamos el camino pasando por debajo de la nacional. Y subiendo luego por caminos cuesta arriba que nos iban acercando hasta Bendollo.  Todo el camino fue ascender por laderas orientadas hacia el sur, con un sol de cojones friéndonos  pantorrillas,  cara, brazos y todo lo que no llevábamos tapado.

Esta zona de Galicia es completamente mediterránea, es la Galicia en la que menos llueve. Y eso se nota en la tierra, en las plantas y tambien en los incendios. Puesto que estaba todo a monte bajo o quemado

Subíamos riéndonos, vacilándonos con cualquier excusa y sobre todo íbamos adaptándonos a las mochilas. 

Por que nosotros, amigos: somos hombres aguerridos, forjados en condiciones extremas con capacidades físicas superiores a la media. ¡¡Así que no nos íbamos a conformar con trasportar doce míseros quilitos no!! . Aquí como machotes, decidimos transportar 20 K. a la espalda

A Fernando hay que ayudarle a colocar la mochila, pues tiene un no seque en el hombro. Y le molesta al cargarla (o eso, o este hijo de p... me esta vacilando, que también podría ser).


Atravesamos unos caminos al borde de unas viñas y detrás de ellos  Por fin esta Bendollo.

Bendollo es un pequeño pueblo a media ladera, que mira al sur. Y que en semana santa esta lleno de gente que vuelve de las ciudades. 

Nada mas entrar en el pueblo busco a alguien que ratifique nuestra dirección en el plano. Y cuando consigo cerciorarme de que vamos en buen camino, nos ponemos otra vez las mochilas, nos secamos el sudor,…. Y nos vamos al bar a tomar un algo.

No se por que la gente se sorprende cuando ve entrar en un bar a dos garrulos en mayas y uno sin ellas, todos cargando con fardos mas grandes que ellos. Que pasa? Que no tienen mómaros en ese pueblo o que.

 El caso es que cuando ya se les pasa el susto, Y la curiosidad les puede, se nos van acercando poco a poco, como los gatos: Primero el camarero poniéndonos  las aguas, que luego nos responde a unas dudas, asesorándose a gritos con un hombre en el otro extremo del bar. Y luego nos dice la prima de este ultimo hombre, que la fuente que buscamos es una mierda y que ya nos trae ella agua de su pozo, y su madre que esta al lado insiste en ayudarla y nos va a buscar  una botella. ............

Y luego el alcalde me quiere dar las llaves del pueblo,  a Ignacio le van a nombrar reina de las fiestas patronales y Fernando va a contraer matrimonio con una cabra del lugar

El caso es que nos despidieron como si fuésemos a conquistar las leiras que quedaban detrás del bar, camino del lugar al que nos estábamos marchando  

La última casa que vimos de Bendollo fue una preciosa y simple iglesia al lado de un amarillo campo de nabos
                                           



El paisaje en este tramo, Casi encima de la primera sierra, se hizo muy desolador: colores amarillentos de tierras desnudas por incendios, piedras aflorantes y sol dilatador en nuestras gorras de currantes.

Quizás, quizás lo bueno de esta nueva etapa fue que  Fernando consiguió por fin relajar se ya que apuntó, en el bar, el teléfono de un taxista de a Seara. De modo que si se complicase mucho la cosa podríamos telefonear desde algún pueblo para que nos acercasen a Seoane, donde regresar en el Silver Bullet.
Y todo esto  para que pudiera acudir a tiempo a una cita con  su jefe.

Yo le había garantizado que podría llegar pero el prefería fiarse de un taxista  Lo que no se es que tipo de taxi podría venir a buscarlo allí a donde íbamos, pero bueno si el se queda tranquilo.


Íbamos subiendo y poco a poco iba sintiendo una sensación conocida, algo como muy familiar que me ocurría siempre que estaba en estas situaciones, era una sensación muy habitual pero no conseguía saber cual era su nombre.

Debía estar muy ensimismado en esta sensación cuando uno de estos dos (creo que fue fer) me interrumpió diciendo:

- que pasa estamos perdidos no?

Así era
Corramos un tupido velo

Saque la brújula que me regalo Irene  (que es la primera brújula completamente eficaz que tengo)

Yo disfruto muchísimo con la brújula, me gusta medir los ángulos entre puntos conocidos. Para calcular una probable posición.

De esta manera mis compañeros se fueron fiando de mi hasta que por fin estuvimos delante de un pueblo que yo creía, era fiáis.
En ese momento, se acerco hacia nosotros, por el medio de una pista forestal tropezando en todos los socavones, una furgoneta, con un hombre dentro,

Este hombre era un técnico de telecomunicaciones, que tenia la tienda en Quiroga pero tenia que desplazarse hasta estos sitios para arreglar las antenas de la gente que vivía en estos pueblos. Paró la furgoneta, para preguntarnos a donde íbamos y cuando le dijimos que íbamos a fiais, nos dijo que estaba enfrente es decir habíamos acertado con el lugar.
Este señor conocía bien la historia de fiais puesto que fue el quien puso la antena a la ultima casa habitada de fiais. Todos estos pueblos fueron quedando desabitados poco a poco, tonel consiguiente deterioro de las casas, pero fiais a mayores, una vez deshabitado sufrió un fuerte incendio, que empezó por el monte bajo del final de la escarpada en la que se asienta el pueblo, y termino arrasando todas las casas del pueblo.

Fue aquí, en fiais sobre las cinco de la tarde  donde decidimos parar a comer. Fue difícil encontrar un sitio. Empezamos a recorrer la calle principal de Fiais, que se asienta longitudinalmente encima de la cumbrera de la escarpada. El suelo, que en algún momento debió ser de piedra, ahora estaba compuesto de barro y heces de vacuno de algunas vacas que abandonadas a su suerte, debían venir a dormir a sus antiguas cortes.
 Tampoco había una construcción con apariencia suficientemente rígida encima de la cual comer sin sentir peligro de derrumbe. Ni ningún sitio donde no percibieses olor a heces, o a  putrefacción.
Al final del pueblo encontramos un sitio menos malo que ninguno de los que habíamos encontrado y coincidió con el final de la escarpada que sostiene el pueblo y al lado del cementerio. Y allí nos pusimos a comer

Fernando, que es un hombre muy practico, Decidió traer todos los bocadillos hechos. Y a mayores los bocadillos son de hamburguesa. Yo siempre he oído (puede ser una leyenda) que los esquimales pueden comer carne en primeros estadios de putrefacción así que este viaje también va a ser un experimento fisiológico donde lo comprobaremos. Y Que empieza en este mismo momento en el que Fernando empieza su bocadillo

Por otra parte. Estamos yo e Ignacio que llevamos exactamente la misma comida:
·                     Una herradura de chorizo, en mi caso, ya troceada
·                     Medio queso, en mi caso, ya troceado
·                     Pan Bimbo, aplastado, en ambos casos
“podríamos extendernos aquí, amigos, blando un poco de la diversidad de formas que puede llegar a coger el pan Bimbo en una mochila, pero solo os haré una recomendación: si lleváis pan Bimbo de travesía, llevar un cuchillo con el que  extenderlo el último día encima de las lonchas de queso
·                     Sobres de capuchino
·                     Barritas energéticas , de plátano y de chocolate (estas ultimas no hay dios que se las coma)
·                     Agua
·                     Lejía desinfectante de agua, Para tranquilidad de hipocondríacos


Comimos con sensación de cansancio puesto que estábamos sentados en un petouto de granito, y cuando acabamos fuimos a ver una de las pocas casas que no estaba derruida.
La casa tenía dos pisos y el de arriba se sostenía en unas apolilladas tablas de madera. El piso de abajo se subdividía en dos niveles: en uno estaba la lareira y en el otro dormirían los animales  muy seguramente.

Salimos y cerramos los portones de la casa, obedientes al lo escrito en la puerta: “por favor cerrar la puerta”. Petición humilde de los dueños, impotentes en la distancia ante curiosos maleducados.
La verdad es que si esa casa se encontraba en buen aspecto todavía, es por que no entraban los animales a dormir en ella.

Recogimos los bártulos y salimos de aquel pueblo fantasma con sensación de desasosiego.

Nos dirigíamos a Cereixido Hablando cuando a la altura de un depósito de incendios nos paramos a beber un poco. Y allí apareció de repente, bajando desde las montañas y yendo a ninguna parte…  un motorista.

 Este chico que le gusta dar solitarios paseos, nos vino a decir que había estado hablando con el técnico de la furgoneta, acerca del camino que este nos había indicado. Y Llegando a la conclusión de que este señor se había equivocado, nos venia a informar. 

Y estaba contándonos todo esto cuando de repente llego otro motorista, también en una moto de cross, que paro a nuestro lado para descansar un poco. Para mi fue una imagen curiosa pues se quedaron callados solemnes, no se si con admiración mutua por hacer  ese tipo de cosas en solitario o sin embargo con un poco de ridículo por verse reflejado,

Lo que si os digo es que tuvieron una conversación, amistosa y sosegada acerca de los puertos de montaña!  .

!No¡.... ya me acuerdo:,

el motorista recién llegado le pregunto como se salía desde allí hacia o barco. Y finalmente , despues de hablar un rato, el primero lo acompaño hasta el collado que le devolvía a Orense.

Y Solitos nos quedamos entrando en Cereixido.

Realmente no se puede decir que entrásemos en cereixido, pues rodeamos el pueblo por arriba, para encontrar un sitio donde dormir preferiblemente un souto, encontrándonos eso si con una iglesia encabezada por un enorme tejo de cientos de años, me atrevo a decir sin ruborizarme.

Luego dejamos las mochilas en un souto y acondicionamos el lugar: 

Fernando encuentra rápidamente donde poner la tienda, Ignacio tarda un poco mas puesto que va a allanar el suelo para esquivar la pequeña pendiente , tan molesta para dormir (por cierto la dejo perfectamente plana) y yo comencé a montar el toldo.

Para mi toldo, llevo siempre en la mochila una vieja cuerda de pita enrollada en varios tramos. Y lo primero que hago es poner una cumbrera con esta cuerda que será lo que aguante el total del peso  dela cubierta, de los chupones de castaño y la fuerza del viento que sople. Luego anclo los laterales del toldo a unas piquetas de castaño en el suelo y ya estoy dispuesto a dormir debajo (después de aplanar la pendiente un poco eso si).

Y por fin sonrio ya casi anocheciendo con todo preparado para cenar y dormir. Salgo del toldo, bostezo y me estiro bromeando con los compañeros, doy un paso: Y ¡!! bummm… toldo pa`bajo!

Después de cagarme en todo un buen rato decido investigar que fue lo que paso. Y descubro que la cuerda de la cumbrera se ha roto. 

Fernando  me informa de que la cuerda de pita se pudre de un año para otro  y yo alucino de que semejante urbanita me este diciendo algo en lo que tienen toda la santa razón. 

No te acostaras sin que un coruñes te enseñe una cosa mas.


La cena.

Comenzamos a desplegar nuestros bártulos de cena al lado dé una pequeña hoguera que hice: yo  e Ignacio sacamos nuestros bártulos y Fernando saco su bocadillo.

Parar la ocasión Irene me había comprado un quemador de alcohol con el que calentar agua con la que hacer sopa y no hubo manera, puesto que no genera suficiente calor, vale para que el agua llegue a estar tibia pero poco más.  Así que finalmente hice lo de siempre: enterrar la pota en medio de brasas y llamas y arre de dios si se calentó el agua. 

Abrí la sopa que compre con prisa el día anterior y me di cuenta que era de marisco. (Hoy en día ya se lo que hacen con las sobras de las bodas: sopa de marisco)

Os juro que es la cosa más salada y repugnante que he probado en mi vida. Además como las raciones de mejunje que nos echamos eran abundantes, se creo un poso en el fondo de la taza de color cáscara de camarón que de solo recordarlo se me quitan las ganas de comer. Así que volví a recurrir al queso. Tomamos un te y me eche a dormir con la compañía de Ignacio a la cabecera durante un rato luego el se metió en la tienda igual que Fernando un rato antes.

Hasta mañana


Día 14

Dormí muy bien
En tres turnos en los que me despertaba un poquito y luego volvía a dormir. 
La primera vez que me desperté sentí algo cerca, la segunda fue por ruido de viento y la tercera fue por la luz del día. 

Es increíble la sensación de abrir los ojos y que ya sea de día, sobre todo por el lapsus.temporal, que en la naturaleza se hace mas evidente. Es como si dormir fuera un pequeño salto en el  tiempo, del que no somos conscientes por la cotidianeidad de nuestra habitacion. No se explicarlo bien. 
Por cierto, muy prácticos los tapones para los oídos, te quitan los ruidos de los ratoncillos entre la hojarasca

Cuando me levante aburrido de estar en el saco. Recordé cuan amablemente había sido despertado otra vez por mis compis. Y los desperté a vareadas en sus tiendas mientras se calentaba el desayuno.

Respecto a la hora en la que empezamos a andar. Decir que yo, tardo aproximadamente media hora en desmontar todo y empezar a andar…pero claro, bueno… en fin.
Empezamos la marcha a las doce

Aun les quedaban por hacer los últimos retoques al cuñao y al coruñes y yo me adelante un poco para lograr un punto de mayor visibilidad donde orientarme con la brújula y el mapa.

Y así comencé la mañana, apuntando con mi brújula hacia el pico de Montouto. Desde una curva en el camino que ascendía hacia el marco do couto.

Unos minutos después mis compañeros me cogieron y seguimos todos juntos.
Ellos traían una animada conversación sobre cine que parecía haber empezado hacia un buen rato. Relataban diálogos de películas (clásicas por supuesto), con un contenido filosófico difícil de asimilar para mi estrecha mente.
Curiosamente los dos (que se conocieron poco más que el día anterior), repetían los diálogos como si los estuviesen ensayando todo un año.

El cuñao decía
- ¡quiero follar un chocho chachi de noche, almirante!
Y el coruñes contestaba
-Pues vas a estar fregando letrinas hasta que se le quede calvo el coño a tu madre grumete
(El sargento de hierro)

Y luego se reían,

Y yo,
Claro,
Pues flipando, 

Sobre todo teniendo en cuenta que me quedaban dos días mas con estos. Completamente solo, en el monte y lo que me pudiera pasar

Digo lo de solos en el monte, por que aun que no os lo creáis, aquí en el Caurel, a 1500 m. de altura y en el limite provincial entre Lugo, León y Orense.
Aunque no os lo creáis
!! No esta lleno de gente!!

Me imagino que el resto de las montañas que nos rodean están plagadas de gente con una densidad de 0.5 humanos por metro cuadrado. 

Lo digo por que el dueño de una tienda de montaña de Coruña (donde compra el equipo el Fer y se debe de llamar “la boutique del mountain”) no puede estar equivocado.

Y según el, (que esta gente de esto sabe mucho): ¡En semana santa no se puede ir al Caurel  que “no se cabe”!

Manda huevos, que este tío tenga derecho a votar

Yo le recomendé a Fer que en la próxima excursión viniese con nosotros para intentar vender sus productos entre toda esta gente que nos rodea, de paso que se diese el paseito de 15 Km. Que dimos ayer (o los 30 que serán hoy) con nuestros 20 Kg. A la espalda
Ya veras como, cuando vuelva a Coruña, monta una peluquería.

Poniéndonos serios os diré que con mil coñas, fuimos subiendo poco a poco hasta llegar a un collado, campa, puerto de montaña o como queráis llamarlo, que se llama “marco do couto” y allí por fin tuvimos algo de cobertura en los móviles y yo pude hablar por fin con Irene.

Resulta que Irene estaba haciendo turismo en los alrededores do barco de val de orras.
Y Curiosamente el sitio por el que estaba pasando Irene en ese momento se veía desde donde yo estaba. 

Allí mismo en esa campa. Había una piedra enorme donde estaba pintadas con spray dos flechas de sentidos opuestos  y escrito al lado de cada una de ellas: Lugo y Orense.
Estábamos en la línea divisoria entre Lugo y Orense 

Y a mi se me ocurrió y si me tuerzo algo  aquí… ¿a que hospital me llevan? , que duda mas grande. A si que seguí andando para torcerme algo, en otro sitio de nacionalidad mas definida


Continuamos andando por la cumbrera de la sierra dos cabalos, divisoria provincia, con dirección al alto de Montouto. Subiendo y bajando continuamente de pequeñas cumbres que iban desgastando nuestras fuerzas y también. Nuestras rodillas

Según parece esta sierra se llama así por que por estos puertos de montaña llegaban los arrieros a caballo desde val de Orras cargados de vino, De hecho hay varios lugares, sitios que se llaman poltrón pequeño, poltrón grande.

Me imagino que significara potro pequeño, etc.

En este tramo Ignacio se resistió mucho de las rodillas, e incluso cundió el desanimo entre nosotros pues ya con Montouto delante surgió una importante duda que camino coger.

Había un ramal que se desviaba hacia el oeste, desde la base del Montouto y parecía dar la vuelta  y probablemente comunicaría  con el collado dos maragatos donde  según el mapa nacía un camino. Pero no estaba claro que pudiera ser así. por que por otra parte, el mapa avisaba de que ese camino no conducía al collado. 

La otra opción era bordear Montouto por el este para encontrar así el collado dando un pequeño rodeo

Rodeamos Montouto por el este y empezamos a ver una pizarrera descomunal, abandonada con un total aspecto desolador. 
Y un poco más lejos otra pizarrera 
y otra más, 
y otra. 

Y todas ellas comunicadas por decenas de pistas de de trazado sinuoso, como las galerías de las larvas dentro de las hojas de las silvas.

 Una pizarrera, desde la distancia. Es una discontinuidad de la pendiente de la montaña, toda de color gris.
Esta es la panorámica mas lunar que veré nunca del Caurel
Comenzamos a descender hacia la pizarrera y decidimos hacer un descanso en la planicie donde descansan las maquinas de la mina. Y tanto descansamos que decidimos (ya las cinco de la tarde) quedarnos a comer.

Comimos rodeados de restos de la mina. Plásticos, ejes oxidándose, etc.


                      Desde Montouto norte podíamos hacer dos cosas La primera era llegar hasta Soldón de arriba donde llegaríamos muy tarde y donde nos que daría solo una jornada para llegar hasta Seara, la otra opción era buscar un camino que partía desde Montouto y nos conducía hasta ferreria, donde estaríamos prácticamente encima de a Seara.

optamos por esta 

 Y para comenzar había que encontrar el collado de los maragatos. 

Cuando dimos un rodeo por debajo de la mina, para alcanzar este collado, me di cuenta de la verdadera dimensión de la mina en la que habíamos comido, era enorme puesto que el sitio donde comimos, desde aquí parecía minúsculo. 

La mina debía de ser de hierro, pues no paraban de aflorar betas oxidadas de hierro, a modo de vías del tren abandonadas, coji un trozo de hierro para Irene
 Catarata bajo la mina

Cuando por fin llegamos al collado, de donde nacía el camino que íbamos a coger, resulto que no había camino ninguno que fuera a ferreria ni a ningún lado. No mas había un sendero que comunicaba con un valle triangular en el lado trasero de Montouto

 "merecela pena hacer un inciso, sobre este collado , punto silla detras de montouto , hacia el norte...... !Genera una sensacion de valle perdido y recondito, tan sumamente grande, que me da miedo poner la foto¡  . no me pregunteis por que . Pero si tuviese que esconder a un muerto, sin duda lo llevaria alli"

Y sin dar mas explicaciones a mis compañeros y acuciado por el desconcierto, continué la pista hacia el siguiente collado, en la dirección de la cumbrera de la sierra.

Yo tenia la esperanza de me hubiese equivocado y que el collado en cuestión fuese el siguiente. Pero el siguiente collado tampoco era el que conducía a Ferrería

Ahí no entendía nada, por que no quedaban más collados. Solo una pista que descendía muy lentamente por el lateral oeste de la sierra que cumbreábamos,  y finalmente me desorienté.

La actitud de mis compañeros estaba tornando a “casi hostil” puesto que estaban perdiendo las fuerzas y la confianza en mi. Y además,  ya empezaba  a ser tarde,  para estar a tanta altura. 

La cara de Ignacio era un verdadero poema y los ojos de Fernando me miraban con gesto de fuerte censura entre frases como: “¡¡pero podemos dormir perfectamente aquí!!”

Yo no quería dormir en ese sitio (una pista forestal) por varias razones. entre ellas que no habría un suelo suficientemente blando como para clavar estacas de madera, que eran de las que disponíamos yo e Ignacio.  Además estábamos a más de mil metros de altura y sin un puto árbol donde atar las cuerdas, ni fuente donde beber.  

Es decir, para el coruñes: “un sitio ideal”

                         Es difícil tomar decisiones en conjunto. Primero tengo que explicar los datos a evaluar y luego los medita cada uno por separado y luego en conjunto. Luego hay que intentar convencer y comprender las razones de los que te quieren convencer ´y finalmente votar.

Y en ese momento y solo quedaba hora y media para las siete (momento prudente para montar el campamento). Así que en ese momento, instaure una feroz dictadura temporal. Y decidí Llegar a paso apurado hasta la misma “Seara.”

Cuando cogimos de nuevo las mochilas, en ese ultimo collado. Estábamos terminando la etapa mas dura del día mas duro de todo el viaje. Puesto que el resto del camino fue cuesta abajo.

Descendimos, sedientos, por una larga pista forestal. Haciendo solamente una parada, para reírnos como histéricos, del Coronel tapioca y de sus pastillas para potabilizar piedras. Teníamos muchísima sed. 

También pasamos por una cantera abandonada, la decimonovena debía ser.
Siempre oí que el Caurel estaba lleno de minas. Y a mi me extrañaba por solo había visto dos: en el valle da louzara y desde pía paxaro. Pero esta zona confirmaba toda la información que había recibido.

Hay minas de pizarra de hierro y supongo que también de wolframio, hay minas por todas partes. Y a medida que se van abandonando, va quedando en medio del paisaje un hueco. A modo de flan recién empezado, debajo de una nave que se desvencija con el tiempo, depósitos enormes oxidándose y aceite por todas partes. 
Este bonito bodegón es habitual en esta zona

Pero....descendiendo por la pista fue, como aviste el más bonito collado que nunca vieron mis ojos. 

Estaba formado por dos picos muy próximos,a modo de tetas, que dejaban un valle en el medio, valle al que ascendía  nuestro camino, y con un salto, se perdía detrás de el.  Es el collado da muiñeira, y Aun ahora, solo de visualizarlo mentalmente me alegra.

!Tampoco hay foto,.... esa es una intimidad del Caurel¡

No puedo deciros ,amigos míos , por que en determinado momento, después de Estar todo un día tomando decisiones , de repente  afirmas con seguridad, una sentencia , que resuelve el problema con exactitud. Dije:

- detrás de ese collado, esta el valle da Seara.

Fernando me pregunto si estaba seguro y yo le dije que si. Y cuando cruzamos el collado. allí se extendía el valle de la Seara

Descendiendo hacia el valle da Seara, estos no pararon de increparme hasta que encontraron un lugar donde dormir. Ya al lado de la Seara.

La Seara es un pueblo privilegiado en el Caurel. Para empezar no esta abandonado, de hecho, sorprende la cantidad de coches que están aparcados, aun siendo semana santa.
La segunda y última razón es que casi la totalidad de las casas están reconstruidas.





Este pueblo se permite, incluso, algún capricho arquitectónico. Como es un paso en el río, que aun estando empedrado para su transito, es sobrepasado por el río. Me imagino que solo por estas fechas.

Acampamos en un souto encima de la carretera. Pero con una higiénica elevación sobre esta. Y antes de extender las telas de la primera tienda, empezó a llover. El montaje de tiendas fue torpe y apurado.
Para empezar las estacas de madera que elegí para hacer de piquetas, eran viejas y se partían con facilidad cuando tensabas los vientos. Por otra parte el suelo estaba demasiado mullido y no hacia presión suficiente sobre las piquetas.-
El, montaje del toldo también se hizo con prisas y eso supuso que no llevase ninguna cruceta que lo abombase. De modo que apozaba agua encima de el. Pero con la soberana lluvia que caía no podíamos prepara otra cosa.




Entre en la tienda para ir colocando mis cosas y espere a que entrara el cuñao.

El cuñao y yo en la tienda, nos revolvemos como  podemos para organizar nuestras cosas dentro. Y entonces me doy cuenta de que he perdido mi navaja. Y me pongo de muy, muy mal humor.

Ordenamos todo y nos preparamos para ir a la al bar del pueblo. 

Cruzamos la Seara  abrigados de la lluvia con nuestros ponchos e iluminados por nuestras luces de frente. En la penumbra en la que fracasan pocas farolas de luz amarillenta.
Cruzamos como la santa compaña. Abatidos de cansancio,
 Ya sin palabras, buscando un poco de civilización y calor humano
Y por que no decirlo:
También buscando alguien con quien chuflar de los treinta kilómetros que hicimos el día de hoy.

Ahora estamos delante de la puerta del bar. Y aquí nos quitamos los ponchos. Y con ellos debajo del brazo entramos en “la cantina da Seara”.

El bar contrasta con el exterior en temperatura, bullicio, humos, alboroto, constreñimiento. Pero no en humedad.

Haciendo hincapié en que el bullicio y alboroto del bar se tornaron un silencio constante, a medida que íbamos entrando y la gente se iba fijando en esos tres mangallones de pelos disparados, caras exhaustas. Y dos de ellos en mayas.

Resumiendo unos mariconazos.

Y eso no me molestaba, porque yo en ese momento no podía pensar en otra cosa que no fuera sentarme en una mesa y tomar algo caliente. Pero no podía,  porque una m.....a de niña estaba extendiendo toda una baraja en la única mesa que quedaba. Que por cierto estaba aladito de las de sus condescendientes padres.

!Condescendientes de mierda claro¡

Entablamos conversación con alguien, que quiso vencer el miedo a lo desconocido. Y gracias a eso nos enteramos de que solo nos quedaba una jornada para concluir nuestro viaje.

 De vuelta en el campamento. Ya en la tienda comencé  a escribir este diario dentro de mi saco.
 Ya comenzaba a notar la relajación de mis músculos y el calor que empezaba a brotar desde el interior del saco y emergía a la altura de mi cuello, cuando se rompió la cuerda del toldo, y empezó a culebrear por el suelo, movido por el viento.

Y  como no, amigos como no. Salio vuestro amigo Fernando en, botas y calzoncillos bajo una lluvia helada  a apresar el toldo debajo de una piedra

 Nunca tanto frío pase en tan poco tiempo.



Día 15
Nos levantamos muertos y el coruñes con el agrabante de que le entro aguaen la tienda, asi que nos redimos.........llamamos un taxi y comimo jabali

Fin

PD: cuando llegamos al coche fuimos a visitar el castillo de carbedo




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